Esta bebida oscura y con mucho cuerpo tiene una manera de acercar a las personas. Una taza fuerte, ya sea a media mañana o después de comer, siempre hay tiempo para el café. Te quedas un poco más en la mesa, la conversación fluye, las risas se escapan… y antes de que te des cuenta, el peso del día comienza a aliviarse. Las preocupaciones se disuelven, como el vapor cálido que sale de la taza.
Es sólo café, pero también es mucho más.


























